El nuevo documental de Chris Rock analiza las características y secretos del cuidado del cabello afro: desde el salón de belleza a los espectáculos sobre cabello, y desde relajantes químicos hasta el cabello indio que alimenta la industria de los cabellos postizos.

Pelicula de Chris Rock
El cabello es una religión, en especial si eres una mujer negra. Sí, sé que ustedes, puritanos, no me creerán, pero las mujeres negras pueden pasar, considerando el nivel de adoración que sientan por su cabello, la mitad de su tiempo en el salón de belleza, y el resto en la Iglesia.
Mi comediante y filósofo favorito dentro del circuito de la comedia, Chris Rock, ha creado una joya documental titulada Good Hair, en la que explora las intrincadas formas en que el cabello afro afecta a los individuos, las familias, la economía, las regiones, la sexualidad e incluso, sí, la religión. En pocas ocasiones he visto un documental que me haga reír histéricamente y a la vez me emocione y genere en mí un interés activista.
La película analiza el cabello afro, desde el salón de belleza hasta los espectáculos sobre cabello, y desde los relajantes químicos hasta los mechones indios que alimentan la industria de los postizos. Utilizando hábilmente a sus hijas como centro de la historia, Brown postula un interesante argumento sobre el modo en que el cabello se ha convertido en otra forma de esclavitud para las mujeres negras. Y yo debería saber esto.
Cuando la congregación creció en las ciudades durante la década de 1940, el cabello lacio comenzó a ser un símbolo de autoridad carismática y poder para las madres de la Iglesia y las esposas de los ministros. Piel más clara, cabello más lacio y rasgos europeos se transformaron en un preciado bien en el marco de un sistema religioso cerrado. Las mujeres de piel más oscura o de cabellos más extravagantes podían aspirar a convertirse en líderes del grupo, pero nunca en evangelistas reconocidas o esposas de los pastores. Si bien me habría encantado poder explicar este tema en mi libro, las imágenes de los obispos, sus esposas, y otras parejas del entorno, me provocaron enfado y miedo. No quería correr el riesgo de ofender a personas que no habían comprendido las políticas respecto al cabello, a pesar de que lo utilizaban como un método de selección entre sus fieles. La película realmente me recordó la experiencia que viví cuando investigaba para mi libro.
La asociación entre el Hinduismo y el cuidado del cabello afro
Además de ser un buen largometraje, Good Hair envía el mensaje velado de que es importante analizar el contexto en el estudio de la religión. Por ejemplo, la mayoría del cabello “postizo” proviene de la práctica del tonsure, es decir, un corte ritual que practican los hinduistas. El sacrificio de la cabellera para los dioses es la fuente de la gran cantidad de pelo que se comercializa en Estados Unidos. De hecho, el documental de Rock explica que el cabello recortado con este fin es, actualmente, la principal exportación de la India. El hecho de que un acto religioso se haya tornado en una actividad redituable es notable. Pero también existen personas inescrupulosas que roban el cabello de las mujeres mientras duermen, o en las salas de cine mientras su melena cuelga por detrás de los asientos. Es decir, mientras una mujer disfruta de la última película de Bollywood, alguien está recortando su cabello y exportándolo para que sea vendido en Los Ángeles.
La asociación entre el Hinduismo y el cabello afro es fascinante y problemática. El hecho de que el cabello sacrificado voluntariamente como ofrenda a los dioses sea vendido a mujeres estadounidenses (no sólo a mujeres negras, sino a cualquiera que desee una mata de pelos como accesorio) resulta, como mínimo, desconcertante. Pasar por un corte ritual para que tu cabello termine saliendo por televisión en la cabeza de una zorra como Mellysa Ford es demasiado.
Personalmente, me pregunto cómo será la reacción de la mayoría de las mujeres cristianas que vean la película, al descubrir que el cabello que compran originalmente estaba destinado a un sacrificio en honor a un dios hindú. Si bien algunas personas pueden pensar que no es un dato relevante, un problema similar generó un debate entre la comunidad judía ortodoxa, cuando un rabino aseguró que el cabello humano recogido en la India no respetaba las reglas Kosher, por lo que las mujeres de la colectividad comenzaron a buscar otra fuentes de cabello.
Sin embargo, el cabello no es exclusivo de las mujeres. Otra presencia omnipresente en la religión afroamericana, el predicador, aparece en la historia a través de la figura de Al Sharpton, a quien Rock bautiza “el Dalai Lama de los relajantes para alisado”. Sharpton recuerda que su peinado característico comenzó cuando James Brown le pidió que lo acompañara a ver a Ronald Reagan en la Casa Blanca para hacer campaña para que el cumpleaños de Martin Luther King Jr. fuera declarado fiesta nacional.
La presencia de Sharpton en la película cumple la función de sermón cuando él explica los costos del cuidado del cabello y las pérdidas de los negocios propios de la comunidad negra. De todos modos, resulta difícil concentrarse en el discurso del Reverendo Sharpton luego de que declarara que ¡ni siquiera permite que su esposa toque su cabello!
Finalmente, si usted nunca ha visto un “espectáculo sobre cabello”, necesita ver esta película. Incluso uno de estos eventos puede transformarse en una lección sobre fe cuando vemos a la finalista Tanya entra en ritmo junto a su equipo para participar de una presentación en Bonner Bros. Hair Show, en la ciudad de Atlanta. El equipo de Tanya, guiado por un ganador previo que cree que pudo ganar gracias a su fe, está inmerso en una cadena de oraciones al Señor para obtener la victoria. El momento más interesante, sin embargo, llega cuando piden un ayuno y uno de los miembros del equipo declaran que “no cree” en el ayuno. Si bien este momento de cuestionamiento a la práctica religiosa se menciona en voz baja, genera un momento cinematográfico tenso e interesante. Otra vez, la faceta religiosa intercede con las prácticas del cuidado del cabello.
Para el observador desprevenido, Good Hair podría ser confundida con una película orientada exclusivamente hacia las personas con raíces africanas. Sin embargo, la obsesión estética con el cabello, los cuerpos perfectos y los cosméticos es una búsqueda espiritual, nos guste o no. Las medidas extremas que toma la gente para tener la cabellera que las vuelva atractivas ante el resto y ante sí mismas es su prerrogativa. Pero el camino que ha sido abierto por la esclavitud, el racismo y nuestra obsesión americana por la belleza es doloroso.
El dolor sin remedio y la falta de atención hacia la historia de la obsesión por el cabello, en especial la de las mujeres de desendencia afroamericanas o afrolatinas, es el único aspecto negativo de esta película perspicaz y entretenida. Por cierto, debo aclarar que todo mi cabello es natural y no uso peluca. Sin embargo, deben preguntarme antes de intentar tocarlo, o podrían perder una mano.
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